La segunda edición de "Siento, luego existo", impulsada por la Red de Ciudadanía Activa y Vida Independiente de Confederación ASPACE, confirma que comprender y expresar las propias emociones ayuda a las personas con parálisis cerebral ayuda a expresar necesidades, resolver conflictos, pedir apoyos y participar y tomar decisiones sobre el día a día.
Tras finalizar la segunda edición de este programa, Red de Ciudadanía Activa y Vida Independiente de Confederación ASPACE ha analizado los cuestionarios de evaluación, las sesiones de seguimiento con las entidades y las aportaciones tanto de las personas participantes como de los equipos profesionales. Los resultados muestran que la educación emocional va mucho más allá del aprendizaje de conceptos: proporciona herramientas útiles que fortalecen la autodeterminación y favorecen el ejercicio efectivo de derechos.
Uno de los aspectos más relevantes de esta evaluación es que los aprendizajes adquiridos durante la formación ya se están trasladando a situaciones cotidianas. Los cuestionarios finales recogen cambios concretos en la forma de afrontar el día a día, con respuestas como: "ahora respiro antes de enfadarme", "escucho más a la gente", "estoy respetando más la intimidad de los demás" o "he pedido ayuda para mejorar la intimidad con mi pareja".
Estos testimonios reflejan que la educación socioemocional tiene un impacto real en la vida de las personas. Aprender a identificar lo que sienten les permite expresar mejor sus necesidades, relacionarse con otras personas, gestionar conflictos y participar con mayor confianza en las decisiones que afectan a su vida.
Los equipos profesionales también han constatado avances significativos durante las sesiones de seguimiento. Muchas personas utilizan ahora con mayor frecuencia el lenguaje emocional, identifican mejor cómo se sienten y expresan necesidades que anteriormente resultaban difíciles de comunicar.
En el caso de las personas con grandes necesidades de apoyo, algunas entidades han incorporado nuevas formas de comunicar el estado emocional mediante apoyos visuales o gestos consensuados con los equipos profesionales. Esto facilita una comunicación más eficaz y permite ofrecer apoyos más ajustados a las necesidades de cada persona.
Asimismo, los materiales del proyecto han continuado utilizándose una vez finalizadas las formaciones, adaptándose a nuevos grupos y generando actividades complementarias sobre convivencia, intimidad o resolución de conflictos.
La educación emocional constituye una herramienta para fortalecer la autonomía y la participación.
En este sentido, Lucía Pericacho, responsable de la Red de Ciudadanía Activa y Vida Independiente de Confederación ASPACE explica que "Las emociones no son un contenido sin más. Son una herramienta para comprender lo que nos pasa, comunicar lo que necesitamos y participar con mayor autonomía en nuestra propia vida. Los resultados de esta edición nos muestran que, cuando existen los apoyos adecuados, las personas incorporan estas habilidades a su día a día."
La experiencia acumulada durante estas dos primeras ediciones permitirá seguir desarrollando el programa en 2027 con nuevos contenidos relacionados con el proyecto de vida, las relaciones personales y el bienestar emocional en los entornos digitales.













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