Hablamos con Elsa y Mónica, profesionales de APACE Talavera, sobre los beneficios de la atención temprana en niños y niñas de la entidad gracias al proyecto de Fundación Gmp y Confederación ASPACE.
Gracias al proyecto impulsado por Fundación Gmp y Confederación ASPACE, más de 60 menores con parálisis cerebral y grandes necesidades de apoyo de entidades ASPACE de Castilla-La Mancha reciben una atención complementaria para mejorar su comunicación, autonomía personal y participación. Hablamos con Elsa y Mónica, terapeuta ocupacional y logopeda de APACE Talavera, sobre cómo este proyecto está favoreciendo el desarrollo de los niños y niñas y ofreciendo nuevas herramientas a sus familias.
“En la mayoría de los casos se trata de menores que aún no tienen diagnóstico -comenta Mónica-. Presentan dificultades comunicativas (tanto comprensivas como expresivas), dificultades en la interacción social, alteraciones en el procesamiento sensorial, dificultades de atención y de conducta y, en algunos casos, dificultades en el desarrollo de la motricidad fina y gruesa.”
Elsa a su vez asegura que las necesidades que presenta cada menor son diferentes y varían en función de su patología, edad o nivel de afectación. “Algunas de estas necesidades son la dificultad a la hora de conseguir los hitos del desarrollo acorde a su edad, falta de autonomía para realizar los desplazamientos o un inadecuado control postural.”
Las intervenciones son individualizadas y se adaptan tanto a las necesidades de cada menor como a la realidad de su familia. Los padres y madres suelen participar en las sesiones y los objetivos se plantean para mejorar la autonomía y la participación en las actividades cotidianas.
En cuanto al lugar donde se llevan a cabo, Mónica explica que “teniendo en cuenta los lugares de residencia y horarios familiares (trabajo de los padres, horario de colegios y escuelas infantiles, compatibilidad con el horario de los equipos de profesionales, etc…), actualmente se están realizando las visitas en el centro de atención temprana.”
Por su parte, Elsa añade que “los menores que acuden al centro educativo a partir del 27 de julio recibirán las sesiones en su domicilio, siempre y cuando las familias lo acepten. “
La atención centrada en la familia, un aliado para el desarrollo
Las ventajas de intervenir con este modelo son numerosas, según afirman las profesionales del proyecto: “Favorece su participación, autonomía e inclusión en las actividades de la vida diaria al adaptar los espacios, las rutinas y las demandas del contexto en función de sus necesidades. Además, facilita el aprendizaje y la generalización de habilidades implicando a la familia contribuyendo así a mejorar el desempeño ocupacional y la calidad de vida del menor.”
“La familia puede aplicar las estrategias acordadas en el tiempo y lugar en el que aparecen en su día a día, se puede observar la situación real en el espacio en el que surge espontáneamente y saber los recursos reales con los que se puede contar para resolverla.”
“Las intervenciones se diseñan previamente de manera individualizada”, asegura Elsa. “Se observan las necesidades que presenta cada niño -sigue comentando Mónica- y, en base a esta observación, junto con las necesidades y preocupaciones expresadas por la familia, se trabajan objetivos adaptados a sus capacidades y dichas necesidades.”
Preguntamos a ambas profesionales por los cambios que están observando tras estos meses trabajando en el proyecto, según Elsa en el centro de atención temprana se observan cambios significativos “en cuanto a su autonomía, consecución de los hitos del desarrollo y un juego más funcional.
En cambio, en el centro educativo, estos cambios no son tan notables ya que los menores tienen mayor afectación tanto a nivel físico como cognitivo. “A pesar de esto, siguen estables y hemos conseguido la mayoría de los objetivos propuestos para ellos, comenta Elsa.”
Por su parte Mónica añade que “en algunos casos se observa el establecimiento del vínculo con el profesional o la adquisición de una rutina de trabajo durante las visitas. En otros se observa un avance en la capacidad de atención, de comprensión, de imitación , de comunicación con apoyos gestuales o visuales o de regulación sensorial… El avance es más notable en algunos casos y en otros es más lento.”
Este modelo tiene también un impacto positivo en las familias, ya que les proporciona estrategias prácticas para afrontar las necesidades de su hijo o hija favoreciendo así una mayor comprensión de sus capacidades y necesidades. “Promueve una participación más activa de las familias y facilita la integración del menor en los diferentes contextos”, nos confirma Elsa.
Al hilo de este tema, Mónica explica: “las familias sienten que tienen un apoyo más, se comprometen con la asistencia a las visitas semanales, se implican y comparten información con los equipos profesionales, hacen propuestas de mejora y describen avances y preocupaciones que hayan surgido durante la semana. La mayoría de ellas buscan respuestas para saber la mejor forma de ayudar a sus hijos e hijas a avanzar.”
Los primeros años de vida son una etapa decisiva para el desarrollo de cualquier niño o niña. Contar con apoyos especializados desde ese momento y hacerlo de la mano de las familias permite responder antes a sus necesidades, potenciar sus capacidades y favorecer su participación en el día a día. Ese es el objetivo del proyecto impulsado por Fundación Gmp y Confederación ASPACE: que más menores con parálisis cerebral y grandes necesidades de apoyo puedan crecer con los apoyos que necesitan desde el principio.













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